Y todo empezó con un Fiat 500 de color rosa…

   /   28 noviembre 2013   /   Publicidad Y todo empezó con un Fiat 500 de color rosa…

¿Y si desde pequeños nos metieran en la cabeza lo que debemos comprar? Suena a locura… ¿o quizás no?

Estaba viendo la televisión y se ha acabado el programa, así que me he quedado viendo los anuncios de la campaña de navidad con la cara de atontada de quien espera que la televisión le divierta sin tener que ofrecerle ni un solo pensamiento a cambio. En la pantalla que tenía delante han empezado a aparecer spots sobre el juguete Tragabolas, el Quién es Quién, las diferentes mansiones de Barbie, miles de muñecos con sus kits de medicina y otras tantas pistolas láser que, según aseguran, ahora cuentan “con sonidos de verdad”. Lo típico, vaya.

Como ya no quiero ninguno de esos carísimos juguetes, me he dedicado a analizar sus anuncios. Una tarea difícil, por cierto, porque cuando empiezas a prestarles atención te das cuenta de que actúan como un frenético bombardeo dentro de tu cabeza que apenas si te deja medio segundo de asimilación entre anuncio y anuncio.

En los dos primeros spots (Tragabolas y Quién es Quién) aparecían niños y niñas a partes iguales, mientras que en el de Barbie y en el de muñecos a los que hay que curar aparecían solo niñas. El de la pistola láser, en cambio, estaba protagonizado por dos niños. Por ese entonces ya he empezado a preguntarme qué va antes, si el huevo o la gallina; o lo que es lo mismo, si los anuncios reflejan la realidad en cuanto a quienes juegan con cada tipo de juguetes o si es la realidad la que se adapta a los prototipos de género que muestran los anuncios.

Hasta aquí seguro que no he hecho nada que no se hayan preguntado una buena cantidad de personas, ya sea viendo anuncios de la campaña de navidad, ya sea yendo a una juguetería tras otra y sufriendo por encontrar el juguete que quieren sus hijos. Pero luego… luego he visto el anuncio de un juguete nuevo: nada más y nada menos que el Fiat 500 de Barbie. En este momento me ha empezado a entrar un escalofrío por la espalda y se me ha ocurrido una idea que no quiero decir muy fuerte. ¿Y si las marcas de productos para adultos empiezan a cooperar con las marcas de juguetes? El maravilloso Fiat 500 de Barbie ha sido fabricado por Mattel, pero está claro que la empresa Fiat ha pagado un pastizal para que su nombre aparezca en letras bien grandes como parte intrínseca al juguete.

Imaginaos ahora que el kit de medicina que he mencionado antes estuviera patrocinado por Bayer, y que el logo de la compañía farmacéutica estuviera plasmado en cada uno de los pequeños auscultadores, jeringuillas o biberones de juguete. Imaginad que el clasiquísimo juego del Tragabolas lo patrocina National Geographic, o que el Quién es Quién lo patrocina, qué se yo, Llongueras o cualquier marca de ropa y complementos. A mí se me acaba de presentar la imagen de un ejército de jóvenes y adultos comprando marcas de forma instintiva y solo porque en su inconsciente hay algo diciéndoles que esas marcas siempre han formado parte de su vida. Hablo de mezclar marcas de productos infantiles, cuya compra se puede querer repetir (o no) en contadas ocasiones, cuando se sea adulto y se tengan hijos o familiares con niños pequeños; con marcas para adultos y que se consumen de forma diaria a lo largo de toda una vida.

Yo no lo diré muy alto, solo por si acaso…

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Ainoa Marco  

Estudiante de Publicidad y RR.PP. ¿Fotógrafa? ¿Diseñadora gráfica? Brotes verdes de artista. Reflexiva. Curiosa. Ciudadana del mundo. Ver perfil →


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3 opiniones

  1. j.ignacionicolas dice:

    No entro en la perversión que para mí supone esa filtración de las grandes compañías, que en principio son ajenas, al mercado infantil. No obstante, lo que resulta evidente es que el hambre de las compañías parece no tener fin. Si esta progresión se mantiene acabará por devorarlo todo y cada vez en más ámbitos de la sociedad. Inmediatamente me viene a la cabeza la estación de metro de Vodafone-Sol en Madrid. La pregunta que inmediatamente me surge es: ¿queremos que esto sea así?. Y por ende: ¿qué papel juegan los publicistas en esto? ¿Qué grado de responsabilidad tienen en este juego? ¿Alguno tiene algo que decir?

  2. cbusquets cbusquets dice:

    La verdad es que da que pensar… los publicistas tienen el papel de decidir si se entra o no en ese juego, pero una vez se apunte una marca al carro, seguirán todas.

  3. Francisco Oteo Soler dice:

    Hay talento en ese breve artículo. ¡Y dices que eres estudiante…! ¡Augurio de genio, felicidades! Un beso.

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