Un lento fundido a negro

   /   9 diciembre 2013   /   Ética Un lento fundido a negro

Como comunicadores tenemos una responsabilidad. No nos conformemos con cualquier cosa.

“Si eres comunicador, tienes una responsabilidad”. Recuerdo estas palabras como si me las estuvieran diciendo ahora mismo, como si aquí, a mi lado, tuviera esa voz insistente de uno de mis mentores recordándome que no se trata sólo de explicar historias, de diseñar emociones o de transmitir mensajes, sino de entender en qué mundo lo hacemos y de qué forma nuestras interacciones lo pueden hacer mejor, o peor. Y conservo en la memoria, todavía, aquella total y absoluta sensación de vértigo que me poseyó al darme cuenta de cuán insignificantes podíamos llegar a ser si nos conformábamos sólo con quedarnos en lo superficial de nuestra profesión.

Hoy tengo la impresión que nos hemos acostumbrado a sobrevivir confortablemente adormecidos como consecuencia de este mundo en el cual nos ha tocado vivir. Y me preocupa que, tal vez por inacción, quizás por desidia, puede que por desconcierto, estemos asumiendo como normal que se den situaciones tan tristes como el cierre de canales de televisión, la banalización de la cultura, o la perversión de los mensajes publicitarios, todo ello provocando una nada sopresiva prostitución de esta profesión.

No debería servir la ley del mínimo esfuerzo. No debería servir lo mediocre. No deberíamos hacer las cosas a medias. No deberíamos firmar nada en lo que no creyéramos, mejor aún, no deberíamos hacer nada en lo que no creyéramos. Y ahí, en esa prostitución de lo que se entrega, de lo que se publica, de lo que se escribe, es dónde reside el más grave de los errores, porque lo que hacemos es lo que nos define, hoy, y nos marca para mañana.

Porque si somos comunicadores, decía, tenemos una responsabilidad. Tenemos el deber de escribir mejor, de crear mejores campañas, de buscar diseños que nunca antes han sido inventados, de sorprender cada vez que entregamos un proyecto, de ser mejores, de ser cada día un poco más brillantes. Si somos comunicadores tenemos el deber de dar un paso adelante y provocar con nuevas iniciativas que sustituyan los castillos de naipes que ya van cayendo. ¿Cómo? Con una buena base, con seriedad, con talento, con esfuerzo, con la pasión propia de la creatividad que, de una forma u otra, nos debe definir.

Por eso creo en The Creative Riot, por eso creo en vosotros, para acabar de una vez con este lento pero intenso fundido a negro.

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Xavi Gassó  

Soy escritor, comunicador, y un entusiasta de las personas, de las relaciones, de las redes sociales... Crecemos juntos, aprendemos juntos, nos hacemos mejores los unos a los otros y hacemos que los sueños se hagan realidad. Pero no me conformo...


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