Swarm y el rediseño de Foursquare: divide y perderás

   /   6 agosto 2014   /   Branding El rediseño de Foursquare y la escisión en Swarm

Foursquare vuelve a pecar del mismo mal que las “grandes marcas”: hacen cambios ignorando lo que quiere y necesita su usuario

A estas alturas seguro que todos conocéis Foursquare: un servicio basado en la geolocalización que se integra también con las redes sociales. Nació en 2009 y prácticamente desde entonces fue un éxito en Estados Unidos (y posteriormente en el resto de países). Hasta que decidieron desoír a sus usuarios.

Su origen

El inicio lo encontramos en Dodgeball, un proyecto similar creado por Dennis Crowley que Google compró en 2005 y cerró en 2009, cuando lo sustituyó con Google Latitude. Con Dodgeball el usuario enviaba un mensaje de texto a la aplicación (recordemos que en 2005 no había todavía teléfonos inteligentes) y ésta reenviaba al usuario la posición de los amigos, amigos de amigos y sitios interesantes que podía haber alrededor.

Cuando Google cerró Dodgeball, Crowley empezó a trabajar con Naveen Selvadurai y desarrollaron Foursquare: una aplicación basada en el concepto de Dodgeball pero que ya tenía a favor el avance tecnológico que supusieron los smartphones.

Éxitos y problemas

El éxito de Foursquare radicaba en que ofrecía “algo diferente” que encima estaba basado en el concepto de la gamificación: Convertía el uso de la app en un juego, ya que por cada check-in el usuario ganaba puntos y badges, con los que podía competir con sus amigos en el ranking general. También tenía el concepto de alcaldía: si realizabas muchos check-ins en un lugar ganabas el privilegio de ser el “alcalde” de ese sitio. Las actualizaciones que se iban realizando hacía crecer el interés del usuario por ella: permitía crear listas de sitios, ver recomendaciones, puntuar, explorar qué teníamos alrededor para hacer una actividad concreta, etc.

Foursquare - Haz check-in

¿El problema? La monetización. Las marcas tenían la oportunidad de usar Foursquare para atraer a futuros clientes con ofertas y concursos, pero poco más: en 2011 Foursquare no generó ni un dólar de beneficio (con casi 45 millones de usuarios que tiene actualmente y el enorme potencial comercial, es un delito…) y no fue hasta hace dos años que activaron el departamento de publicidad. La app obtiene ingresos gracias a ello y a que en Estados Unidos las empresas que querían aparecer en la app tenían que pagar una cantidad concreta. Aun así, queda claro que no encontraron un modelo de negocio (como le pasa a Facebook y Twitter entre otras).

Viendo que muchos usuarios usan la aplicación para hacer check-ins compulsivos, la falta de privacidad, los bajos ingresos y la falta de un modelo claro, estaba claro que había que cambiar o morir.

La “solución”

Y, de repente, en 2013-2014 se les encendió la bombilla: ¿por qué no deconstruir la app y dividirla en dos? Una para los check-ins y otra para las recomendaciones, consejos y explorar.

Dicho así suena lógico, pero no cayeron en una serie de factores que, tras unas semanas del lanzamiento, se están haciendo evidentes:

  • Con el cambio, Foursquare pierde toda la capacidad de crear engagement con el usuario: sólo sirve para entrar allí y dejar una recomendación
  • Convierte la parte de check-ins en algo residual, centrándolo en Swarm: una abejita muy mona que lo único que te permite es decir donde estás poniendo una pegatina sosa (ya no son badges ni hay rankings). Total, que se han cargado la gamificación.
  • Swarm tiene un grave problema de usablidad: han incrementado la cantidad de pasos que tienes que dar para conseguir hacer check-in, hecho que frustra y confunde al usuario (y hace que desinstale la app). Es menos intuitiva, estable y útil.
  • Error en la transferencia de usuarios: Durante el cambio, si querías hacer un check-in en Foursquare te lo denegaba y te contaba que tenías que bajarte otra aplicación y aprender como funcionaba (sin darte ningún motivo claro del cambio). Demasiadas para un usuario impulsivo que optaba por cerrar directamente la app

Para “salvar” Foursquare han rediseñado la marca convirtiéndola en una especie de superhéroe que nada tiene que ver con lo que era antes, además de hacer caer la aplicación en el mundo “flat”: sencillo, soso, insulso, plano y sin personalidad:

Rediseño Foursquare - Proceso y bocetos

Rediseño Foursquare

Rediseño Foursquare - Aplicación

Foursquare comete el error que han cometido muchas otras marcas que ya hemos comentado aquí (NintendoIkea y la mismísima Apple, por ejemplo): no escuchar al usuario y no tenerlo en cuenta: puede sonar a tontería, pero ahora obligarán a todos los negocios que habían incluido el icono de la aplicación a rediseñar sus materiales promocionales, cambiar URLs, redefinir campañas (¿a qué app se dirigirán, la que usan los usuarios o la que sirve para “recomendar”?), etc. Y al usuario de a pie, le obligan a tener dos apps instaladas y, además, a aprender a utilizarlas las dos.

Yo por mi parte, desinstalo ambas.

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Cris Busquets  

Crítica con todo lo que me rodea, me gusta cuestionarlo todo y buscar siempre el "otro punto de vista"; nada es nunca lo que parece. Me interesan el branding y las marcas, el diseño, el mundo digital, el arte callejero y la música de Bowie.... Ver perfil →


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