#RoundTCR – McGonaughey (MKC) vs Bukowsky (Dewar’s)

   /   30 octubre 2014   /   Publicidad #RoundTCR - Mattiew McConaughey (MKC) y Charles Bukowsky (Deway's)

Estrenamos #RoundTCR, espacio en el que enfrentaremos a dos spots. Es turno para MKC (Lincoln) y Dewar’s. ¿Quién ganará?

A partir de esta semana, en The Creative Riot os traeremos dos ejemplos publicitarios: uno bueno, y otro malo. Además, aquí el menda será el encargado de justificar su elección; y de escupir, de paso, (y por qué no hacerlo), sobre ambos ejemplos como si tuviese la potestad de hacerlo. Porque, siendo sinceros, la única legitimidad que tengo para ponerme a ello es la misma que vosotros: la de haber pasado media vida viendo anuncios en la tele. Aquí, por lo menos, intentaremos pasarlo bien mientras lo hacemos. Que, pardiez, ya es algo, ¿no?

Mal: Matthew McConaughey y el MKC: “Bull”

Si hemos de empezar por algún lado, empecemos por el mal ejemplo, (como se ha venido haciendo desde siempre). Aunque me duela decirlo, el mal ejemplo de esta semana lo protagoniza Matthew McConaughey, (¿McCounagiú? ¿McCounagié?), en el papel de, bueno… Matthew McConaughey. Ah, y también hay una vaca.

En este esperpento de 60 segundos, (62, para los más tiquismiquis), el yanqui más rompe enaguas, (cuando no está comido por el VIH), se enfrenta en un duelo psicológico con lo que en España habitualmente denominamos un manso. Tras un monólogo personal cuyo objetivo no queda muy claro más allá del onanismo fílmico, (y una referencia, por no tildarla directamente de plagio, a la aclamada serie True Detective), el Matthew decide concederle la victoria a la bestia parda y volver por donde ha venido. Y, bueno, ¿qué tiene todo esto de malo? Pues la respuesta es sencilla: nada.

El ejercicio publicitario aquí desarrollado es puramente recreativo: es un anuncio de Matthew McConaughey, protagonizado por el mismo, y a cuyo final se le acopla, casi de forma tímida y sin levantar mucho la cabeza, un coche: un Lincoln, concretamente, que es la marca responsable, (a.k.a. quien suelta la pasta), de este y otros anuncios de la misma campaña con mayor o menor acierto. Y me diréis, ¡pero si el anuncio tiene un millón y pico de visitas en YouTube, (en el momento de escribir estas líneas)! Claro, por supuesto, eso tengo que concedéroslo; pero, decidme, ¿no serán un 90% de esas visitas producto del jetaco del Matthew y su sexy voz de post-alcohólico?

Que, ojo, no me malinterpretéis; a mi tanto el actor como el coche me parecen espléndidos y maravillosos, (más el primero que el segundo, después de ver un par de taquillazos suyos), pero, ¿cuál es el objetivo del anuncio? ¿Vendernos un coche a través de un monólogo sacado de una peli de Tarantino? ¿Cuánta gente recordará la marca, (ya no hablemos del modelo del coche, que si os lo preguntase ahora puf, ni idea), dentro de diez días? ¿Y en un mes? Si os subiese un vídeo en el que se cortasen los últimos 10 segundos, ¿notaríais el cambio? ¿Os importaría? En mi opinión, este anuncio es un PESTIÑACO enorme. Tanto como los que debe soltar nuestro amigo de cuatro patas, (Matthew no, el otro).

Bien: Charles Bukowsky y Dewar’s “White Label”

Para que nos os penséis que soy un hater del branding, os voy a traer el buen ejemplo de esta semana: protagonizado, en este caso, por Charles Bukowski, (metafóricamente hablando), en uno de sus momentos más lúcidos: es decir, en uno de esos momentos en los que no tuvo nada que beberse ni que fumarse a mano, y decidió, en un alarde de genialidad, escribir algunas líneas.

La diferencia más obvia es la duración y el ritmo: aunque la duración de este anuncio es superior, (el doble, concretamente), la sensación temporal es más corta. Esto se debe, principalmente, a que la narración y la acción continuada, (con muy pocas pausas), no le dan un respiro al espectador; por eso es tan potente el golpe final cuando de súbito pum, zás, Dewar’s “White Label” y su Live True nos dan en toda la cara.

¡Nos han jodido! Seguramente estaréis pensando en lo hipócrita que soy al colocar este ejemplo al lado del otro, puesto que la exposición del producto es incluso menor, (aquí ni sale el alcohol en cuestión), y el corte es mucho más brusco que con Matthew y la vaca; sin embargo, me gustaría preguntaros una cosa: ¿cuál de los dos anuncios os ha producido mayor placer? ¿Cuál os ha inspirado emociones más fuertes? El intento de ambos anuncios, (y del 99%, vamos), es el mismo: transmitir una emoción que relacionéis con la marca. Y yo os pregunto: ¿cuál de ambos lo ha logrado mejor, de una forma más efectiva?

Por supuesto, en Dewar’s no son tontos; ya llevan un tiempo bombardeándonos en marquesinas y demás canales, y su alcohol es de sobra conocido por la población local, (lo que los garrulos vienen llamando Güitlabel, de toda la vida), así que parten desde una base elevada. Y sin embargo, este ejemplo es, bajo mi punto de vista, mucho mejor que el anterior. No solo por el poema de Bukowski, (que es de estos que le dan a uno escalofríos), ni por la impecable grabación, ni por el montaje cuidado hasta el detalle; sino por todo ello junto, y por la sensación de ANUNCIACO que se le queda a uno al terminar de verlo. Y de tomarse un Güitlabel, claro.

Conclusiones y anuncio para debate

La presencia de la marca no siempre es igual a su efecto; mostrar el producto sin cesar no equivale a agarrar al cliente, pero la línea entre una exposición efectiva y una parida de anuncio es muy ligera. Tanto Dewar’s como Lincoln juegan a un mismo juego, pero, en esta ocasión, los amigos de McCounaguey han mordido la lona. Y, mientras, en Dewar’s lo estan celebrando; como no, con White Label.

Las revistas que saben de esto, (GQ y eso), recomiendan tener detallitos en las primeras citas para que en adelante se acuerden las chatis de uno; así que os dejaré un tercer ejemplo, pero de este no comentaré nada. Solo lo dejaré caer, y que cada uno saque sus conclusiones en los comentarios. Cuidado, porque es de los que se pegan.

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Fernando Palacios  

Trashumante. Redactor. Diseñador a ratos. Autor de Nanopassio y diversos proyectos. Aquí hablo de publicidad: de la buena, de la mala y de la que apesta. Ver perfil →


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2 opiniones

  1. Llevo con el “wow no cow” en la cabeza desde que lo vi… aunque no acabo de entender qué tipo de beneficio le da a la marca, no recuerdo cual es ni cual es el producto exacto que dice promocionar…

    • El anuncio es de Oatly, una marca de leche de avena, (es decir, que no procede de la leche tradicional ni de la soja). A mi personalmente me gusta; creo que es irreverente y llamativo, que se le pega a uno a la cabeza y que el mensaje que deja, (nada que ver con vacas), cae muy bien en la sociedad actual, tan hipster que somos y tan concienciados con el medio ambiente :)

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