McDonald’s engaña a miles de personas con un casting falso

   /   17 julio 2014   /   Ética Hunger Night - McDonald's

Atraer a la gente, engañarla, grabarla y montar un vídeo con ello es ya una mala costumbre de grandes marcas como McDonald’s

McDonald’s es una empresa gigante y, como tal, se puede permitir hacer lo que le venga en gana. Grabar una película, preparar una obra de teatro, organizar un show de televisión… todo esto entraría en el grupo de “grandes proyectos” que requieren un gran presupuesto y que siempre, siempre, movilizan a millones de personas. Son proyectos que no tienen nada que ver con McDonald’s, pero es que esta marca es más chula que nadie.

¿Queremos mover a mucha gente, verdad? Es lo importante. Esto es lo que debieron pensar cuando se les ocurrió dar vida a un casting falso, supuestamente para un show de zombies muertos de hambre… cada vez que cae la noche.

Organización e implicados

A McDonald’s sólo le interesaba fingir la parte del casting. Por cómo se llevó a cabo el proyecto nadie sospecharía que no iba a existir ningún show que justificara dicho casting, y es que la marca no escatimó en gastos para que todo siguiera la organización habitual de este tipo de eventos: abrir perfiles en las redes sociales y promocionarlos, abrir una web específica, crear, imprimir y colgar carteles por las calles, repartir folletos… y, por qué no, pintar un autobús para reafirmar la idea de que allí se estaba cociendo un gran proyecto respaldado por una buena suma de dinero (y el dinero, todo el mundo lo sabe, sólo puede llevar a la fama). Por supuesto, el casting contó con un falso director de proyecto (con las pintas de hombre mayor y excéntrico reglamentarias) y con una falsa coreógrafa (cuyo mayor conocimiento sobre el baile residía en levantar los brazos).

No soy ninguna entendida en el tema, pero hasta yo sé el furor que suele causar cualquier casting mínimamente publicitado. Al margen de los que van “a probar suerte”, un casting moviliza a actores, cantantes, bailarines… bien profesionales, bien que están estudiando y moviéndose para serlo. Personas que se emocionan por la nueva oportunidad, que se desplazan hasta donde haga falta, que soportan horas de colas y esperas, que pasan nervios, que no pueden dormir durante la noche anterior, que se intentan informar sobre el tipo de actuación que piden para prepararse con antelación… que se ilusionan, vaya. Este tipo de personas fueron las que tuvieron que soportar el ser manipuladas y “juzgadas” por un director y una coreógrafa a los que sólo les faltaba reírse de ellos en su cara.

Relación del casting falso con la marca

El casting, claro, estaba sponsorizado por McDonald’s. El logotipo de la marca aparecía en cualquier pequeño rincón tanto de los métodos que se utilizaron para promocionar el casting como durante el casting mismo, hasta el punto que incluso el supuesto director recibía a los aspirantes con el característico vaso de cartón de McDonald’s en la mano.

Por otro lado lo importante no era la sponsorización del evento, sino el significado que dejaba entrever el supuesto casting. El show para el que creían optar los engañados aspirantes trataba sobre zombies que tenían hambre por la noche; un argumento pobre, pero parece ser que suficiente, para que los de McDonald’s vieran en él una forma divertida de recordar que sus restaurantes abren 24 horas al día. Divertida para ellos, para los que se limitaron a observar desde arriba.

Después del gran evento, el montaje en post-producción se encargó de hacer el resto. Últimamente se está tirando demasiado por este tipo de campañas: le preparo algo al consumidor, le engaño y manipulo, lo grabo todo, utilizo el contenido que he conseguido para montar un vídeo viral de unos pocos minutos, lo lanzo a Internet… y me acomodo en el sofá a la espera de que el asunto y mi marca se viralicen. ¡Y voilà! ¿Qué vale la ilusión y el engaño a unas cuantas personas en comparación con la notoriedad de mi marca? Mirad el resultado:

¿Ética? Jugando con la ilusión de las personas

Hay algo que no sale en el vídeo: la cara que se les debió quedar a los aspirantes cuando les dijeron que toda la dedicación, los nervios y el tiempo invertido en aquello no había sido más un inmenso fraude para promocionar la marca McDonald’s. Y que la mayoría de ellos ni siquiera merecerían ser incluidos en el vídeo promocional, por supuesto, que en el montaje ya se encargarían de seleccionar las partes interesantes de entre todo lo grabado. ¡Gracias, consumidores, ya tenemos los vídeos que necesitábamos! ¡Hasta la vista!
Me imagino la escena con la que se encontrarían de vuelta a casa:

- ¿Qué tal te ha ido el casting?
+ Bien, pero sólo era una broma de McDonald’s.

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Ainoa Marco  

Estudiante de Publicidad y RR.PP. ¿Fotógrafa? ¿Diseñadora gráfica? Brotes verdes de artista. Reflexiva. Curiosa. Ciudadana del mundo. Ver perfil →


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