Los concursos abiertos sí son malos: Tyssen-Bornemisza y Heineken

   /   1 julio 2014   /   Diseño Concursos de diseño abiertos - Tyssen Bornemisza y Heineken

¿Y si dejamos de darle patadas a la profesión y no participamos en concursos “abiertos” de diseño? Igual así la salvamos…

Escribo este escupitajo en respuesta al de ayer escrito por Olmo, en el que considera que los concursos abiertos de diseño son buenos. Yo no lo creo. Comparto la afirmación de que “entretiene a los clientes molestos” y nos deja trabajar con clientes buenos, pero, salvo esto, creo que los concursos abiertos son muy malos para la profesión. Los concursos acostumbran a promoverlos cualquier tipo de entidad, ya sea pública o privada y casi siempre lo hacen con unas bases que demuestran por un lado, muy poco sentido común y por el otro, una falta de respeto hacia la profesión de diseñador que es insostenible.

No puede ser que bajo la excusa de “dar oportunidades” a todos se establezcan concursos en los que las bases siempre son parecidas a estas:

  • Los derechos del cartel/marca/identidad que diseñes, queda en propiedad de la entidad (independientemente de que  ganes o no)
  • Puede participar cualquier ser humano mayor de 18 años residente en España
  • Premios que casi nunca son en metálico: entradas para dos personas al evento, la producción en serie del que gane, etc.
  • Jurado no profesional: el primo del alcalde, el vicepresidente de la entidad y uno que pasaba por allí cuando lo decidían

Pondré un ejemplo reciente: el Museo Thyssen-Bornemisza y Heineken (estos últimos ya llevan más de un concurso polémico a sus espaldas) organizaron un concurso orientado a jóvenes de 18 a 30 años,

con la idea de promocionar el talento joven, el Museo Thyssen-Bornemisza convoca, junto con Heineken España, S.A., el diseño de la camiseta del Museo 2014.

Suena interesante hasta que lees en las bases que se quedan con todos los derechos (en exclusiva, durante 10 años y con explotación mundial), que el ganador se elige por “likes” en Pinterest y que lo que ganas es, atención, “realizar unas prácticas de 3 meses de duración en el departamento de publicaciones del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.” Es decir: trabajas gratis para participar en el concurso y si ganas, pierdes los derechos de tu trabajo y encima trabajarás 3 meses gratis para ellos. Redondo.

Pondría más ejemplos pero creo que no acabaría nunca (por desgracia). Lo que está claro es que quienes participan en concursos así, sean diseñadores o no, lo único que hacen es destruir una profesión que ya de por si anda un poco coja y sin nadie que la defienda (todavía espero que las asociaciones se atrevan a decir las cosas claras, pero como dije, las asociaciones de diseño no sirven para nada). Diseñar es más que poner colores, “letras” y usar Photoshop. Cumple una función específica, comunicativa y de transmisión de valores.

En resumen, vayamos con cuidado con los concursos. Como apunta Olmo, son buenos (si las bases son correctas) y sólo permiten que participen en ellos diseñadores o estudiantes de diseño, si el premio es en metálico (¿para qué quiero entradas para asistir a un evento en Segovia si tengo que pagarme el desplazamiento desde Barcelona?), si los derechos de lo que envíe siguen siendo míos y si quien valora mi trabajo es un jurado profesional. Pero parece ser que pido demasiado.

Aunque para mi, en realidad, defender la profesión es más importante que librarme de “clientes molestos”.

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Cris Busquets  

Crítica con todo lo que me rodea, me gusta cuestionarlo todo y buscar siempre el "otro punto de vista"; nada es nunca lo que parece. Me interesan el branding y las marcas, el diseño, el mundo digital, el arte callejero y la música de Bowie.... Ver perfil →


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3 opiniones

  1. Olmo dice:

    Por aludidos jajaja…:
    Yo no digo que los concursos abiertos sean buenos, sino que tienen una cosa positiva. Un única cosa, pero la tienen. Hasta la gente más molesta e insoportable tiene algo bueno, a lo mejor son muy cariñosos :-P
    El caso es que no podemos negar el lado positivo aunque ello no lo convierta en recomendable.
    La mejor opción es un concurso cerrado y remunerado, donde participan sólo 3 o 4 diseñadores que cobran por participar.
    Por último, creo que seleccionar los clientes es un buen y necesario primer paso para proteger la profesión.
    Gracias por tu respuesta Cris ;)

    • Sí, supongo que en parte tienes razón. Pero quizás no habría que “seleccionar clientes” si todos comprendieran la importancia del diseño: no se irían a esas plataformas ni participarían en esos concurso porque pensarían que “son de mala calidad”. Sería demasiado bonito.

      Gracias a ti, la intención de TCR es precisamente esta, dinamizar y hacer “chocar” opiniones diversas :)

      • Olmo dice:

        Sería demasiado bonito, pero creo que irreal. Es imposible que todos lo comprendan, por lo tanto, lo mejor será actuar según la realidad.
        Si conocemos las reglas del juego podemos crear una estrategia para asegurar nuestro beneficio, pero si actuamos a espaldas de las reglas, seguro que perdemos la partida.
        En conclusión: No estoy en contra de los concursos abiertos, lo importante es que no estoy a favor. No me tengo que defender de ellos ni atacarlos, sólo protegerme. Lo que no voy a permitir es que perjudiquen mi profesión y al sector.

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