Libertad censurada

   /   12 diciembre 2013   /   Ética Libertad censurada

¿Tiene derecho el presidente de Barilla a no incluir homosexuales en sus anuncios? ¿Ética o estrategia?

Este concepto formado por dos palabras tan antagónicas entre si, desgraciadamente es el pan nuestro de cada día. Lo políticamente correcto se ha adueñado de nosotros, de toda la sociedad: empezando por los políticos, siguiendo con los medios de comunicación y los profesores o educadores y acabando en el pueblo. Sí, hasta en las conversaciones entre amigos se percibe la tendencia a expresarse de manera “estándar”, sin desviarse mucho del camino o corriente de opinión que no se sabe muy bien quién marca.

Me di cuenta de la magnitud de este fenómeno al leer una noticia: el presidente de la empresa de pasta italiana Barilla declaró que en los anuncios de la marca jamás aparecerá una pareja homosexual, pues la marca se dirige a un target de familia tradicional, es decir, matrimonio de hombre- mujer e hijos. Pues bien, los representantes más fanáticos de lo políticamente correcto tardaron bien poco en poner el grito en el cielo (bueno, en Twitter), reclamando respeto por el colectivo homosexual. Me surgieron varias preguntas: ¿por qué debería incluir homosexuales en sus anuncios? ¿Acaso no puede decidir su estrategia publicitaria libremente? ¿Por qué nadie habla de machismo al ver que las marcas de detergente, por ejemplo, únicamente proyectan en sus campañas amas de casa? Por la misma regla de tres, ¿eso no sería machismo?

Para empezar, Barilla está en todo su derecho de mostrar en sus anuncios el arquetipo social que considere oportuno, el que más represente a su público objetivo. ¡Faltaría más! Como he dicho antes, las marcas de detergentes o de productos de limpieza en general proyectan amas de casa, sin que aparezcan hombres. Son estereotipos que la sociedad percibe como parte del día a día. En un anuncio de coches de alta gama suelen aparecer hombres. Eso no quiere decir que esos coches no los puedan conducir mujeres, simplemente que su público objetivo mayoritario son hombres. Así de sencillo. Realmente, todos asumimos ciertos estereotipos sociales o culturales, y éstos se reflejan continuamente en la publicidad. Pero entonces, si es asumido por todos que determinados productos son para determinados colectivos más que para otros, ¿por qué se arma tanto revuelo con este tipo de declaraciones? Es simple: el problema no está en lo que se dice; está en que se dice. Si mañana aparece el presidente de Norit diciendo que en sus anuncios jamás aparecerá un hombre, se pondría el grito en Twitter al segundo. ¡Hasta se propondrían boicots a Norit! Es decir, todos aceptamos que en el mundo existen distintos estereotipos, pero un empresario no puede decir libremente que en sus campañas no aparecerán homosexuales sin que se le tache de homófobo, carca y demás lindeces, además de sufrir campañas virales que induzcan a boicots a la marca. Posteriormente, tendría que pedir disculpas para volver al redil del que se ha salido. Así, sin darnos cuenta, todos acabamos diciendo lo mismo, de la misma manera, intentando no ofender a nadie. Resultado: borreguitos políticamente correctos, en un régimen de libertad censurada.

El colmo llega cuando se plantea un boicot o simplemente un homosexual se indigna y se ofende por estas declaraciones. Quizá es una opinión muy personal, pero ¿de verdad un homosexual que le gusta la pasta Barilla, o que la ha comprado siempre, va a dejar de comprarla por estas palabras? A mi me parecería de cachondeo, sinceramente. ¿Qué más dará lo que el presidente diga o a qué público se dirige la marca? Si me gusta la pasta Barilla, da igual que sea homosexual, hindú, hermafrodita o de la China Popular. Si cambiamos nuestros hábitos de compra o consumo por lo que diga un empresario, mal vamos.

Eso sí, luego se nos llena la boca presumiendo de personalidad propia, que no nos dejamos manejar por nadie, que tenemos nuestras propias opiniones bla, bla, bla… Puede que sí, pero si cada vez que expresemos nuestra personalidad la sociedad nos da el toque, esa personalidad se va estandarizando poco a poco. Por no hablar de los branders: éstos proclaman el logro de una fuerte personalidad de marca como la muestra de éxito máximo de la misma. ¿Pero de qué personalidad hablan? Imagino que se referirán a alinearse constantemente a las corrientes de opinión de las redes sociales, sin mear fuera del tiesto, a no decir una palabra más alta que la otra, no vaya a ser que les boicoteen.

En fin, si fuera el presidente de una empresa, a los diez minutos de decir estas palabras quizá estaría pidiendo perdón. Qué mundo, qué sociedad…

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Alex Linares  

Estudiante de Publicidad abrumado a menudo por conceptos comunes a este 'mundillo', como diseño o portfolio. Si hay sitio en este ecosistema publicitario para un individuo al que le gusta escribir y en ocasiones tiene pensamientos del siglo pasado, lo buscaré... y prometo encontrarlo.


y tú...¿qué opinas?



4 opiniones

  1. cuicueta dice:

    Si fueses homosexual es muy posible que no opinaras así… no es lo mismo un rol social aceptado como el de la mujer en el hogar que una declaración discriminatoria… Es declarar abiertamente que los homosexuales son ciudadanos de segunda y no son un buen ejemplo. NO ES DEMAGOGIA. Sí la marca Nike declara mañana que JAMÁS aparecerá un catalán en sus anuncios este artículo tendría otra perspectiva… Sin más querido Alex te aprecio pero “has pixat fora de test”

    • Alex Linares dice:

      Lo de la mujer es un rol aceptado, pero como digo en el artículo, si el director de una marca de limpieza dijera que no aparecerá nunca un hombre en sus anuncios, veríamos que pasa. A mi no me parece que esté declarando que los homosexuales son ‘ciudadanos de segunda’. Simplemente segmenta y escoge a su target, y en sus anuncios pretende representar al mismo. De ahí a pensar en discriminación me parece exagerado. Y si hay una cosa que tengo clara, es que mis decisiones de compra no se basan en las declaraciones de las marcas. Si Nike dice eso y lo argumenta bien, perfecto. Si he tenido buenas experiencias con sus productos y la relación calidad-precio es buena, lo compraré, aunque pueda o no estar de acuerdo con su ‘comunicación’

  2. cuicueta dice:

    Cariño te haré una lista de productos o servicios que no consumo porque no estoy de acuerdo con sus políticas, declaraciones o principios… y conmigo mi entorno. En cuanto a lo del ejemplo de Nike… si sucediese, que lo dudo muchísimo, incontables las plataformas que surgirán… tienes muy reciente el boicot a productos catalanes verdad? XD

    Por cierto el movimiento boicot a Rusia está muy muy activo en el sector LGTB. ..

  3. […] probablemente. Y lo más complicado es opinar cuando algo no te afecta. A la discusión de si Barilla tiene derecho o no a declararse homófobo abiertamente yo digo que NO. No porque, señores y señoras, no puede soltar la perla de “No haremos […]

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