Las marcas nos gobiernan: Anniken Jørgensen y H&M

   /   2 septiembre 2014   /   Ética Sweat shops H&M

Otro ejemplo más de como una marca internacional censura un medio de comunicación para evitar un escándalo. Casi lo consigue.

Imagínate que tienes 17 años y un periódico de tu país te envía junto a dos jóvenes más a Camboya para que veas de qué manera se produce la ropa que te pones a diario y que al volver, no puedes explicar lo que has visto allí porque la marca protagonista te censura. El proyecto, llamado Sweat Shops, fue creado por el periódico noruego Aftenposten y más allá de mostrar como jóvenes vestidos siempre “a la moda” acaban llorando al ver como se produce lo que llevan cada día, ha servido también para demostrar el poder que tienen las marcas en nuestra sociedad.

Anniken Jørgensen fue una de las jóvenes que vivió la experiencia y quedó tan impactada, que al volver a su país inició una campaña de denuncia sobre todo lo que vio en el país africano. Su objetivo no era más que dar a conocer sus experiencias y aprovechar para conseguir que la población noruega también tomara consciencia de la situación. En una entrevista en el canal NRK, Jørgensen mencionó directamente una de las marcas implicadas, H&M, y allí empezó su calvario.

Aftenposten, uno de los grandes medios de Noruega, “pidió” a la chica que no hiciera más declaraciones públicas sobre su experiencia y que no mencionara la marca sueca. Jørgensen manifestó entonces que:

“Es increíblemente frustrante que una importante cadena de ropa tenga tanto poder que pueda asustar al periódico más importante de Noruega. No es de extrañar que el mundo esté así. Pensaba que en mi país había libertad de expresión. Me equivoqué“.

Sweat Shops se publicó en abril de este año y el asunto lleva cola desde entonces. H&M la ha citado en sus oficinas de Estocolmo para hablar del tema, además de añadir que ellos no controlan lo que sucede en sus fábricas de producción, ya únicamente compran producto y no pagan a los empleados directamente.

Las marcas mandan

Si analizamos un poco la situación, da un poco de miedo: resulta que uno de los grandes medios de comunicación de Noruega vive condicionado por lo que una marca le obliga a hacer. Ellos han obligado a Jørgensen a no mencionar H&M porque la marca sueca les presiona. Dicho de otra manera, una empresa presiona y censura un medio de comunicación.

¿Qué sentido tiene esto? ¿En qué oscuro mundo una multinacional tiene capacidad para controlar lo que publica un medio? Los medios, considerados como “el cuarto poder” y con capacidad para influir en resultados electorales, moldear la opinión pública e informar, viven ahora bajo las directrices de tristes empresas que se creen con poder de censurar. No se me ocurre con qué “amenazaría” H&M para que Aftenposten hiciera esas prohiciones a Jørgensen, pero lo que está claro es que, como marca, tienen mucho que perder si se investiga lo sucedido.

Las sweat shops de Nike

H&M quizás ha evitado que el escándalo explotara en un medio concreto, pero (para variar) no contaba con el poder de Internet y este ha sido su error. Jørgensen escribió en su blog la experiencia y ya son varios los medios online (encima de países muy alejados de Noruega, como Estados Unidos) se hicieran eco de la situación. Han pasado de querer mantener controlada la situación en Noruega a expandirla mundialmente, con riesgo de que el escándalo acabe perjudicándoles gravemente, igual que le pasó a Nike en los noventa cuando la revista Life publicó las imágenes de Tariq, un niño pakistaní de 12 años cosiendo una pelota de fútbol:

Tariq - Nike sweat shops

Nike fue acusada de tratar el tema como un asunto de relaciones públicas para la empresa y no como un tema de derechos humanos: 5 años más tarde de la publicaciones de las fotografías, los trabajadores de las fábricas todavía trabajaban 70 horas semanales y cobraban menos del salario mínimo. Durante esos años las acciones en borsa y los beneficios disminuyeron considerablemente (y de ello se aprovecharon, entre otras, Reebok).

Nike “aguantó” el tirón porque la marca se asocia a diversos deportes y figuras internacionales como Michael Jordan y Tiger Woods pero… ¿qué le podría pasar a H&M, que no tiene nada de esto, si el asunto explota?

Una (posible) solución

Ha quedado claro que vivimos en un mundo en el que el sistema bancario condiciona los políticos, las marcas a los medios de comunicación y en el que el dinero siempre va por delante de los derechos humanos. ¿Qué podemos hacer? Como ciudadanos de a pie, la única opción que tenemos es dar a conocer las situaciones, difundirlas y hacer el máximo ruido posible. Las revoluciones surgen del pueblo, jamás de las clases altas así que… ¿a qué esperamos?

Fotografía: Al-Jazeera

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Cris Busquets  

Crítica con todo lo que me rodea, me gusta cuestionarlo todo y buscar siempre el "otro punto de vista"; nada es nunca lo que parece. Me interesan el branding y las marcas, el diseño, el mundo digital, el arte callejero y la música de Bowie.... Ver perfil →


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