El fascismo minimalista

   /   10 marzo 2015   /   Diseño Fascismo minimalista

Vivimos defendiendo el mantra “Menos es más” como si fuera lo único correcto, pero… ¿es útil en un mundo tan complejo?

Dicen que menos es más, que concentrando el esfuerzo de comunicar nuestro mensaje en unos pocos estimulos, este llega mejor. Sin embargo, para mí, trabajar con normas y principios como este incluye también la responsabilidad de cuestionarlos. ¿Y si menos no fuera siempre más, si no igual? ¿Y si menos fuera, oh, horror, menos?

A veces reducir elementos de texto o de diseño implica renunciar a parte de lo que sí es necesario para construir un mensaje determinado. Quizá por eso, a veces, lo minimalista terminar pareciéndose inevitablemente. Un ejemplo de texto: un Te quiero que casi suena falso de tantas veces repetido pero cuya potencia puede estar en el nombre que venga después o en el adverbio que matiza el verbo.

De hecho, mejorar algo quitándole elementos es un camino creativo limitado, porque el producto dejará de funcionar cuando quitemos demasiadas cosas. En cambio, innovar añadiendo elementos a un conjunto es más fructífero, aunque sí, hay riesgo de complicarnos la vida y caer en lo barroco. Hay más soluciones añadiendo que quitando, pero últimamente tengo la sensación de que negamos cualquier posibilidad de complejidad en nombre del minimalismo. Es como castrar la innovación en nombre de la eficacia. Un «si ya funciona así, ¿para qué cambiarlo?» que además está de moda.

Mi problema es que en esta era de la sobreinformación no está todo inventado, pero casi. El resultado de pensar en una idea creativa simple tiene muchos números de parecerse a algo que sí esté hecho. ¿De cuantas formas pueden distribuirse tres elementos en una gráfica? ¿Cuántas combinaciones de dos palabras pueden ser una llamada a la acción? La respuesta es, en ambos casos, números bastante altos. Pero también somos bastantes los que cobramos (o queremos cobrar) por pensar soluciones así, por lo que no es ninguna estupidez que eso que se te acaba de ocurrir lo ha pensado alguien antes.

Mi propuesta es muy minimalista: si lo simple no da resultados o ya no diferencia, recuperemos lo complejo. Por suerte la tecnologia y la estuctura profesional están más de nuestro lado que nunca para ejecutar ideones de mucho cuidado. Un ejemplo que he descubierto mientras escribía esto (y hay centenares).

De hecho, las grandes ideas empiezan siendo simples y tienen la posibilidad de ser complejas gracias a cada medio en el que se ejecutan y a cada persona que interactue con ellas… y sin perder su potencial. Este corto, Para Sonia, funcionaría igual si solo un actor de doblaje hubiera acudido, pero ¿por qué solo uno si añadir actores aumenta la magia?Admito que menos, muchas veces es más. Pero, amigos diseñadores, creativos y estrategas… Creer únicamente en lo simple es negarle soluciones complejas… a este mundo complejo.

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Oscar Arenas Larios  

Un mal copy que tuvo que repetir su carta de presentación decenas de veces para que le ficharan en AFTERSHARE.TV. También escribo en Hemisferi dret y en Piensa es gratis.


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