Da Vinci en la agencia

   /   15 abril 2014   /   Véndete da-vinci-en-la-agencia

¿Qué es mejor? ¿Especializarse en sólo un tipo de actividad y ser un Da Vinci en la agencia y servir para cualquier cosa?

A estas alturas ya he explicado un montón de veces que, después de encontrar trabajo gracias a una campaña de autopromoción, he compartido mis conclusiones en The Creative Riot por si podían serle de utilidad a alguien. Una de las respuestas más interesantes que he recibido después de ocho escupitajos es algo negativa. Se trata de la crítica a mi propuesta que escribió en su día Ainoa.

En primer lugar, poner a prueba mis tesis es un auténtico privilegio que agradezco des del minuto cero. Este embrión de método debería formar parte de una guía para conseguir un empleo mediante la creatividad y debería convertirse en mi trabajo final de máster. Así que cualquier crítica puede ayudar a afianzarlo y mejorarlo.

Entrando en materia, el principal argumento de Ainoa en mi contra es que un perfil multidisciplinar es preferible a uno ofrezca un dominio increíble de una única habilidad. Mi humilde receta se centra en esa única habilidad o en la combinación limitada de varias, pero no para conseguir trabajo, sino para lograr difusión del candidato. Yo no hablo del mejor perfil posible, hablo de vender cualquier perfil.

Aclarado esto, lo primero que te enseñan en publicidad (ya sea en la universidad o en una agencia) es que es difícil comunicar más de un concepto en una campaña. Estoy de acuerdo con Ainoa en que tu perfil debería ser multidisciplinar, pero eso ya tendrás tiempo de contarlo cuando la notoriedad que conseguirás te reporte entrevistas de trabajo o repercusión en los medios.

Aunque es bueno estar abierto a cualquier oportunidad que nos permita vivir dignamente y crecer como personas, mi insistencia en vender una habilidad viene de que resulta mucho más eficiente para hacer que tu perfil encaje en un puesto determinado (tu objetivo) y no al revés. Aunque tengas todas las habilidades de cara, la indeterminación no te favorece y es mucho mejor empezar tu búsqueda sabiendo qué quieres encontrar. Es una cuestión de no perder demasiado tiempo por tu parte (que lo perderás igualmente) y de facilitar la decisión a un empresario que quiere supertrabajadores pero que no soporta que duden sobre su perfil.

A juicio de tu futuro jefe, tus dudas no ayudan a que todo funcione a la perfección en un panorama absolutamente inestable. De hecho, pese al ahorro en personal que menciona Ainoa, el mundo de la mediana y gran agencia siguen repartiendo el trabajo de forma tradicional. Yo no lo veo como un automatismo, sino como trabajo en equipo dónde cada uno aporta lo mejor de sí mismo, optimizando y respetando el talento del compañero. El cuentas no debería meterse con el copy, este deja en paz al arte y este no toca las narices al productor.

No hay que renunciar a los individuos multidisciplinares, pero ofrecer y buscar estos perfiles es realmente complicado. Aumentar los requerimientos para un puesto reduce y mucho la facilidad para candidatos a él. Por no hablar de que si tengo que hablar del último crack que he encontrado en la red, qué recordaré mejor: ¿que escribe, diseña moda, adiestra perros, recicla muebles y cuida ancianos? ¿o que ha adiestrado perros para que carden la lana de las ovejas que guardan? Crear algo único es el camino más corto para ser memorable.

Sin embargo, como muy bien dice Ainoa, las habilidades no están aisladas. Las hay que son consecuencia de tus habilidades principales y que pueden potenciar tu perfil. En mi caso: nivel de inglés, conocimiento de las redes sociales o nociones de periodismo. Sin embargo, no todas ayudan. Algunas puede que hasta estorben en un entorno de agencia tradicional (o sea, la mayoría). En mi caso, aunque domino ciertos estilos de ilustración, no tiene sentido que me venda como tal porque, en mi trabajo ya habrá alguien que controle eso mejor que yo.

Ainoa se queja de que el mundo está lleno de perfiles sobreespecializados. Mi propuesta es precisamente usar eso para crear tu propia isla de talento y coronarte ahí para ser tenido/a en cuenta. Busca tu propio y único récord que batir. Somos jóvenes y no hemos tenido tiempo de ser genios en dos o más disciplinas. Podemos dominar un campo, pero se requieren años y mucho talento para destacar en varios sin comprometer nuestra dedicación a alguno de ellos. No me imagino a Da Vinci con 21 años pintando la Gioconda mientras diseñaba helicópteros. Si por mí fuera, dejemos el Renacimiento para más adelante, porque ahora ya nos da bastante trabajo (menuda paradoja) nuestro nacimiento profesional.

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Oscar Arenas Larios  

Un mal copy que tuvo que repetir su carta de presentación decenas de veces para que le ficharan en AFTERSHARE.TV. También escribo en Hemisferi dret y en Piensa es gratis.


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