Amor ayer, amor hoy

   /   1 noviembre 2013   /   Publicidad Amor ayer, amor hoy

¿Lo virtual nos lleva a abandonar lo tradicional? ¿Se pierde la magia al usar la fría conexión?

El día a día nos lleva a rutinas. Desde nuestro modo de vida, a la forma en el que la vivimos. Nos confinamos en bloques de pisos, que son una ironía del lugar en el que acabaremos. Grises bloques infinitos, acumulando el paso del tiempo. Con vecinos de los que no conocemos el nombre, ni nada acerca de su historia.

Nos creemos superiores diciéndonos que la evolución ha sido lo mejor y lo más necesario. Desde mi humilde habitación, rodeada de innecesarios útiles, me planteo cuánto de lo que me rodea es prescindible. Y creedme si digo, sé que nada de lo que aquí tengo puede darme o quitarme la vida por sí mismo. Podemos facilitar todo lo que hacemos a diario, pero no podemos evitar hacerlo. El hambre la apagamos con alimentos. Con el tiempo descubrimos modos más prácticos de cocina y conservación. Sin embargo jamás erradicaremos la necesidad de comer.

El amor. El amor es aquello que buscamos en la vida, a veces sin darnos cuenta. El progreso nos ha conducido a formas inverosímiles de alcanzarlo. Es una vía rápida la que nos concede el ordenador. Pero, ¿no perdemos la magia usando la fría conexión? Mi razón me invita a reflexionar acerca de cómo hemos abandonado el método tradicional. Una tímida mirada, un disimulado roce entre las manos de aquellos que se desean, cada uno de los pequeños gestos involuntarios e incontrolables que usamos para llamar la atención de un modo sutil.

De un modo paradójico, esa herramienta que debía facilitar nuestros lazos personales, ha evolucionado hasta convertirnos a unos enseres de otros. Nos concede más frialdad. Si decimos buscar el amor, acabamos encontrando carne por carne. Somos objetos mostrados en un escaparate, en el cual nos exhibimos voluntariamente. Abrimos al mundo nuestros más oscuros deseos. Sin detenernos a pensar quién está al otro lado, exponemos al mínimo detalle como consideramos ser. Después nos resulta sorprendente que fracasemos en las relaciones. Si elegimos a nuestra posible pareja como si fuese ropa. Cometemos el mismo error una y otra vez, convencernos de que es lo que queremos y nos sienta bien. Pero la clara diferencia entre lo que nos viste y enamora, reside en la elección. Podemos escoger el color de la camisa, pero es imposible decidir enamorarse.

Quizás sea osado pero mi consejo, hoy, es olvidémonos de lo virtual, retomemos aquello real que teníamos antaño. Tratemos al ser humano como tal, una imperfecta composición de sentido y sentimiento. Guiémonos por un latido de corazón, no por una vana descripción.

Share Button

Cuicueta  

Just me. You must know me.


y tú...¿qué opinas?



2 opiniones

  1. Magnus dice:

    mas uqe olvidarnos de lo virtual es actuar a pesar de lo virtual, no nececitamos dejar deu n lado el prograso y la tecnologia, simplemente evolucionar a pesar de la tecnologia y lograr encontrar la forma de mantener relaciones personales aun el los tiempos modernos…

  2. cbusquets cbusquets dice:

    Estoy más o menos de acuerdo con Magnus, pero hay veces (o personas) que viven más en el plano virtual que no el “real” y eso las aleja de todo. No todo es digital. De hecho, mejor que no sea así!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR